Los quijos fueron una nación importante en el contexto histórico del Ecuador. Su territorio ocupaba  la actual provincia de Napo y parte de Orellana. Su indomable espíritu de libertad los mantuvo en un impredecible enfrentamiento contra  españoles.

Luego de la sublevación del 28 de noviembre de 1578, comandada por Jumandy, cuando se quemaron las poblaciones de Ávila y Archidona, amenazándose seriamente la permanencia de la Real Audiencia de Quito, toma fuerza una política genocida por parte de los conquistadores que los reduce a un millar de personas, quienes, guiados por sus pendes, entran a la clandestinidad como una estrategia de supervivencia.

A partir de allí comienza un rápido deterioro de su identidad. Algunos los llaman yumbos, otros alamas y terminan autodefiniéndose como kichwas.

Su territorio es ocupado por grupos de cofanes, sionas, omaguas etc., traídos por los misioneros jesuitas como trofeos de sus procesos evangelizadores; se suplanta su idioma vernáculo por el siona primero y kichwa después.

Hace varios  años, un grupo de  kichwas, inicia, en el kilómetro 10 de la vía Tena –Quito,  un trabajo  destinado a recuperar se real identidad. Forman  la asociación de comunidades quijos, integrada por Shikayaku, Lukmapamba, Pachakutik, Pakchayaku y Mondayacu.