EXPANSIÓN DE LOS QUIJOS

Max Uhle, Pero Porras Garcés y Jacinto Jijón coinciden en establecer que los quijos, luego de consolidar su presencia en Napo durante mil años, iniciaron un proceso de expansión hacia la sierra y la costa ecuatorianas, el mismo que tendría lugar a partir del año 600 de nuestra era:

Estas migraciones tendrían lugar por Huaca y San Gabriel para acceder a la provincia del Carchi; por Pimampiro para llegar a Imbabura; por Guamaní a Pichincha; por el Chalupas para la provincia de Cotopaxi y por el cañón del Pastaza para las provincias de Tungurahua, Chimborazo, Guayas etc.

En el Carchi se encontró cerámica de la fase Cosanga en un cementerio pre incásico; en Pimampiro hay muestras de cerámica en varios asentamientos prehistóricos; en Pichincha se hallaron vasos cerámicos en Cochasquí, cerámica en un cementerio de Cumbayá, cerámica en Pifo, Tumbaco, Chilibulo; en Tungurahua, cerámica en Tunguipamba cerca de Píllaro; en Cotopaxi existe toda una tradición de pueblos y cacicazgos de origen quijo; en Chimborazo se encontró cerámica Cosanga en Macají, Enen Pata, San Sebastián.

Algunos historiadores incluso sostienen que los chonos serían descencientes de los quijos.

En su condición de viajeros y comerciantes los quijos consolidaron su presencia en la costa a través de uniones matrimoniales. Tomás Caiche de la Cruz  nacido en 1645 heredó los kacikasgos  de Daule y Quijos - Daule, Yanco, Jiguaya. Estos territorios y respectivas dignidades constituyen una prueba de la capacidad de expansión de los quijos y su vocación diplomática para hacer presencia en diferentes regiones del Ecuador.

Durante el período de Integración (500 d C - 1.500 d C), la cultura Cosanga - Píllaro, se mezcló con la Puruhá en parte del territorio de la provincia de Chimborazo, formando confederaciones, intercambio comercial, desarrollo de la orfebrería.