REPRESENTANTES DE LA  FASE  COSANGA

 El padre Pedro Porras Garcés, luego de varios estudios arqueológicos en la provincia de Napo, estableció la Fase Cosanga, la misma que tendría una antigüedad probada de dos mil cuatrocientos años.

Rodolfo Pérez Pimentel, al referirse a los trabajos de investigación de Porras Garcés, determina que en la década del setenta

 

Los representantes de esta fase que elaboraron  objetos cerámicos, labraron y levantaron monolitos, trabajaron terrazas escalonadas, construcciones piramidales,  petroglifos con figuras antropomorfas, zoomorfas y figuras abstractas, montículos artificiales o tolas, serían conocidos posteriormente como quijos.

Ellos vinieron desde el valle de San Agustín, Colombia, donde se generó una cultura de características relevantes.

San Agustín es el resultado del compendio cultural de chibchas, caribes y otros grupos migrantes donde los shamanes, en estado alterado de conciencia, dieron forma a los glifos grabados en las piedras, guardando su mensaje y significado únicamente para los iniciados en los ritos de la ayawasca. Allí nació el culto a los felinos y las ranas adquirieron un simbolismo de lluvia y fertilidad.

Para llegar a la provincia de Napo avanzaron por el alto Magdalena cruzaron el río San Miguel y siguieron por las estribaciones de la cordillera oriental hasta asentarse en las zonas de Baeza,    Archidona, Tena.