LOS JESUITAS
 
En 1661, Pedro Vásquez de Velasco, Presidente de la Real Audiencia de Quito, cedió temporalmente el curato de Archidona al padre Lucas de la Cueva.

Los jesuitas utilizaron la ciudad de Archidona como centro de operaciones para su trabajo de evangelización. Desde Archidona salieron los misioneros que navegaron por el Napo hasta el Amazonas. A orillas de estos ríos fundaron pueblos que se convirtieron en testigos de la presencia de Quito en la amazonia.

En el área de la actual provincia de Napo las relaciones entre misioneros y españoles fue difícil y tirante ya que ambos grupos buscaban el control de los indígenas para sus fines particulares.

En 1749 una peste de viruela y otra de sarampión sembraron muerte y desolación. Los pocos indígenas vivos se retiraron a la selva.

Carlos III expulsó a los jesuitas de su reino. Los últimos misioneros abandonaron este territorio en 1769

PRECURSORES DEL DIEZ DE AGOSTO DE 1809.

El primer Obispo de Mainas, fray Hipólito Sánchez Rangel constató la situación deplorable en que vivían los quijos, sometidos a los abusos de sus autoridades, que en la mayoría de veces eran soldados viciosos que los maltrataban, explotaban y abusaban de sus mujeres.

Muchos nativos se habían remontado a los bosques. El Obispo dispuso el apresamiento y la destitución de Calvo Sotelo, responsable de estos problemas.

El Virrey desaprobó la decisión del Obispo y restituyó el cargo de Gobernador a Calvo Sotelo, quien duplicó sus abusos contra los religiosos e indígenas a los que castigaba látigo en mano, amenazándolos de muerte.

Los indios de Jeveros, la Laguna y Quijos se levantaron contra sus opresores. Germinó la semilla de la libertad, porque este levantamiento de 1808 en el Oriente vino a ser un anticipo del primer "grito de la independencia", el de Quito, primogénito de la libertad, en 1809. 
 
El Gobernador de Quijos de ese entonces, don Juan Miguel Melo, luego de la masacre del dos de agosto de mil ochocientos diez, encabezó un levantamiento en Archidona, pues se hallaba comprometido con los patriotas de Quito. Tropas realistas tuvieron que acudir a sofocar la rebelión. Después de largos meses, el 20 de septiembre de 1812, el nuevo Gobernador de Quijos, Fernández Alvarez, recién pudo informar la derrota de los sublevados de Napo y la recuperación de Archidona
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