La población quichua es mayoritaria en la zona. Desciende, sin lugar a dudas, de los quijos y los oas, naciones que antes de la conquista española habitaban en la zona, y que luego, debido al proceso colonizador fueron víctimas de una agresiva política de aculturación la misma que se acentuó a raíz del levantamiento de 1578, cuando los pendes y caciques quijos incendiaron las ciudades de Ávila y Archidona.

Hay grupos minoritarios de shuaras y waoranis en Orellana. Los shuaras llegaron desde las hermanas provincias de Morona Santiago y Zamora Chinchipe.

Los habitantes blanco - mestizos  tienen origen diverso. Los más antiguos descienden de quienes ingresaron a la zona a fines del siglo XIX y en los primeros años del siglo XX. Vinieron en calidad de comerciantes, caucheros, colonos pagados por el Gobierno, militares, aventureros atraídos por el futuro promisorio que se vislumbraba con el proyecto de ferrocarril a Curaray, en calidad de autoridades civiles ya sea gobernadores, jefes y tenientes políticos, celadores, institutrices, secretarios de oficina etc.

Algunos más tardíos aparecieron, desde todas las provincias ecuatorianas, cuando se abrieron las carreteras Puyo Tena y Quito - Baeza  - Tena.

Actualmente existe una vigorosa y permanente migración que le inyecta sangre nueva a la región la misma que aún está en pleno proceso de delinear una nueva identidad ya que los aportes y las corrientes culturales tratan de descifrar las formas correctas de apoderamiento del entorno natural.